Modelo Sueco de Seguridad Vial

El Modelo Sueco de Seguridad Vial

En 1997 el parlamento sueco adoptó el proyecto Vision Zero, en base al cual la pérdida de vidas humanas como consecuencia de un accidente de tráfico es inaceptable.   Desde su aprobación el objetivo de todo el país ha sido conseguir que no se produzca ninguna lesión grave o mortal en la carretera, para lo cual las soluciones en seguridad deben ser eficaces por sí mismas, incluso por encima del error humano.

De todo este proyecto que aborda la seguridad vial desde muchos ámbitos, tres son las cuestiones que más afectan a los niños como pasajeros de un vehículo:

1.- Mensaje unívoco y unificado

por parte de autoridades, pediatras, medios de comunicación y cualquier persona implicada de manera directa o indirecta en la seguridad vial. Cuando un niño nace pone su vida en manos de los adultos. No solo de sus familiares directos o tutores legales, sino de cualquier otro adulto que de manera directa o indirecta influya en la decisión de sus cuidadores.

En otros países como el nuestro, las recomendaciones difieren en función de las fuentes consultadas pudiendo llegar a ser diametralmente opuestas y contradictorias. Esto se debe a que en su mayor parte las recomendaciones están basadas en opiniones personales o vivenciales, no en ciencia.

No obstante en Suecia la recomendación es siempre la misma y está fundamentada en ciencia. En esas condiciones es difícil que un padre no siga correctamente las pautas; y no porque se lo imponga una ley sino porque da igual a quien pregunten, todos coinciden.

2.- Evaluación de riesgos

en base a la posibilidad real de lesión y no a la probabilidad incierta de accidente.

La creencia generalizada de que los accidentes siempre les suceden a otros no existe en Suecia. Allí, aunque aplican medidas para evitarlo, el accidente es algo que puede pasarle a cualquiera y en cualquier momento, por lo que su objetivo es evitar que las lesiones derivadas sean irreversibles o mortales.

Que cada accidente es un mundo y no existen dos accidentes iguales es algo en lo que todos estamos de acuerdo, sin embargo, las lesiones si son las mismas o muy parecidas y están perfectamente identificadas. Tanto el tipo de lesión más frecuente y lesivo como las zonas del cuerpo más frágiles. De eso se encarga precisamente la Biomecánica del Impacto.

Y por eso, los sistemas de seguridad pasiva que los adultos utilizamos están fundamentados en biomecánica. Podremos decidir si llevamos más o menos airbags, por ejemplo, pero el airbag como elemento de seguridad es incuestionable sin importar el tipo de accidente al que nos enfrentemos.

Sin embargo con los niños el planteamiento es completamente diferente y mucho más desalentador, porque nos amparamos en que como cada accidente es un mundo y no hay dos accidentes exactamente iguales, habría que adivinar primero como va a ser el accidente para poder elegir el sistema de seguridad más adecuado. O dicho de otra manera: “dime que tipo de accidente vas a tener y te diré que sillita es la que más te conviene”

La Vision Zero no admite escudarse en un supuesto accidente impredecible para justificar la falta de eficacia de un sistema infantil, sino que apuesta por anticiparse a la lesión más probable y por tanto evitable con sistemas eficaces en cualquier tipo de accidente, exactamente igual que sucede con los adultos.  Para Suecia no todos los sistemas de retención infantil que hay a la venta son válidos para cumplir su objetivo y escudarse en que no se puede predecir el accidente no es una opción.

3.- El error humano

no puede ser la excusa que justifique un resultado mediocre.

Los suecos tienen claro que una solución “eficaz” nunca puede estar supeditada al uso impecable del sistema por parte del usuario, sino que debe funcionar óptimamente por encima del error humano.   En Europa el porcentaje de error por parte de los usuarios se estima entre un 40 y un 60%.  Ese porcentaje en Suecia es del 44%.   A pesar de ello, en el estudio “Review of Child Car Occupant Fatalities in Sweden During Six Decades»  se puede ver cómo durante los años 1992 a 2012 15 niños fallecieron mientras viajaban en sillitas a contramarcha.   Las causas de fallecimiento fueron todas por causa de fuerza mayor (aplastamiento, intrusión, incendio, ahogamiento y eyección por choque con vehículo pesado) y por tanto, no inherentes al sistema.   Esto demuestra que, aún habiendo un porcentaje nada despreciable de uso incorrecto o inapropiado por parte de la población, las sillitas a contramarcha resultan ser eficaces.